jueves, 15 de noviembre de 2018


MY LITTE HEART OF
DARKNESS
(2017-18)
  
obras de
Francisco Torrego
  


Inauguración: Jueves 15 de noviembre, 20 h
Clausura Sábado 15 de diciembre

Visitas de Martes a Viernes de 10 a 14 y de 17 a 21 h
Sábados, alternos, de 10 a 14.
Entrada libre y gratuita




De Rousseau a Rousseau

En el verano de 2017, de la mano de Manuel y Esther López Calvo tuve el privilegio de convivir durante unos días con una tribu bayaka en el mismo corazón de la selva de República Centro Africana. No solo pude asistir a su forma de vida nómada y primitiva (mejor dicho, “original”) sino también a sus increíbles ritos nocturnos cuyos significados se nos escapan y superan.

Las imágenes que comprenden este proyecto pertenecen a dicha estancia. En ningún caso llegan a hacer justicia a lo vivido durante mi visita. Son un testimonio personal de algo que a fecha de hoy lucha por sobrevivir a la presión gubernamental y al acoso del mundo moderno en su implacable avance por los remotos enclaves forestales que durante milenios han acogido y protegido a los bayaka: la selva es buena, cantan ellos.

El mal les llega de fuera ¿Cuánto tiempo les resta hasta quedar despojados de su cultura y hábitat ancestrales? Muy poco. Sin duda Los bayaka forman parte del exiguo grupo de “buenos salvajes” que quedan en el planeta.

Los “buenos salvajes”: la controvertida teoría rousseauniana que hace al hombre nacer con una predisposición natural hacia la bondad, a ser moralmente bueno. Es la sociedad civilizada la que, al apresarlo en sus estructuras, lo corrompe y somete a un sistema perverso donde la justicia se acomoda al beneficio de los poderosos (los que ostentan la mayor propiedad) y, en consecuencia, la corrupción y la injusticia se convierten en instrumentos habituales del dominio de unos hombres sobre otros.

El “buen salvaje” de Rousseau es un ser incorrupto, justo y pacífico. En él se concentran todas las virtudes sociales que son opuestas a la civilización. Es la aparición del pensamiento, y en concreto del pensamiento moral, lo que le malogra. Inicialmente, el “buen salvaje” no tiene noción ni necesidad de tal pensamiento:

Si se nos ha destinado a ser sanos, casi me atrevo a asegurar que el estado de reflexión es un estado contra la naturaleza, puesto que el hombre que medita es un animal depravado. (J. J. Rousseau, Discursos a la academia...: 159-160)

A estas alturas la idea del Paraíso Perdido, de la Buena Arcadia donde nuestro ser primigenio habita inmaculado, resulta demasiado romántica y naíf. Ni siquiera el “buen salvaje” de Rousseau ha de ser necesariamente primitivo ni corresponder a épocas remotas del desarrollo humano; ni siquiera tiene por qué ver con el ideal de comunidades tribales sin jerarquías (curiosamente en la estructura social bayaka no parecen existir jerarquías sino una concepción igualitaria del grupo).

¿Son los bayaka, pues, ejemplos vivos del “buen salvaje” rousseauniano? ¿O es nuestra percepción de turistas accidentales la que así los dibuja siempre en un primer acercamiento superficial imbuido de anhelo romántico?

No tengo datos para hacer una lectura adecuada. Sin emargo, en mi aproximación a los bayaka, estos sí parecerían responder a cierta imagen del “buen salvaje” lo que sin remedio nos lleva a considerar la gran tragedia, el triste drama al que están avocados –su extinción.

Aquí el monstruo civilizador tiene una doble faz que se reconoce de inmediato: por un lado está la brutal xenofobia que sobre ellos ejerce la etnia dominante en las cuencas del Congo (los bantúes); por otro, la voraz presión de las industrias madereras en su explotación legal e ilegal de la selva.

Los bayaka no son nada naíf; los turistas concienciados y solidarios, sí. Somos los que aportan una visión romántica y paternalista del asunto, desde nuestra posición confortable (ellos nos llaman los que están por encima de los que están por encima -los bantúes).

Y dándole vueltas al tema de la visión y del estado naíf, me vienen a la mente la persona y obra de Henri Julien Rousseau: de un Rousseau al otro Rousseau.

El autodidacta pintor nunca salió de Francia. Para la ejecución de sus cuadros selváticos de tono poético y exótico donde no faltan la ocasional figura del “buen salvaje” y la natural acción depredadora del animal sobre el animal, se inspiró en relatos que a sus oídos le llegaban de viajeros procedentes del África negra; en estampas de libros ilustrados, en apuntes del natural trazados en jardines botánicos y casas de fieras, en las figuras hieráticas de animales salvajes disecados.

Este Rousseau si que resulta adorablemente naíf.

Muy diferente es el viaje Congo arriba que Marlow hace en busca del inquietante y mítico capitán Kurtz (El Corazón de las Tinieblas de Joseph Conrad). Su trayecto no es solo al interior del África negra sino a lo más profundo del ser humano donde las regiones oscuras de la mente y el alma habitan. La oscuridad aquí es sinónimo de lo desconocido, de lo irracional, lo que está escondido en la jungla espesa, en el subconsciente.

En la profunda crítica de Conrad al colonialismo y a la depravación que anida en el ser humano civilizador, no parece haber lugar para “el buen salvaje”. Su Paraíso Perdido no es una Buena Arcadia sino un lugar aterrador, cruel, opaco; territorio de salvajismo primitivo y atroz,  inmisericorde, que libera al individuo de cualquier código o norma para entregarlo a su yo más profundo: el que devora, sí, pero dentro de un orden natural pre-pensamiento que, por tanto,  es primario: el mismo que empuja al león hambriento a devorar al antílope con sus colmillos y garras.

Tampoco es esta la cruel voracidad del hombre blanco explotando al hombre negro y sus recursos. Se trata de una voracidad muchísimo más antigua que surge en las entrañas de lo salvaje. Según Rousseau, es precisamente el pensamiento racional el que trae la moral al “buen salvaje” y su consiguiente corrupción. Que antes de la razón habitó la irracionalidad en su universo perfectamente armónico aunque cruento sin medida para nuestro ojos.

En su persecución del marfil, Kurtz ha creado un régimen autocrático sobre los nativos en el que él gobierna como un dios inspirado por inimaginables ritos y por la más horrible degradación de cuerpo y alma. Kurtz ha visto tal universo primario y se ha entregado a su plena oscuridad. Por eso en su lecho de muerte grita: ¡el horror, el horror…!

Pero Marlow, aunque atraído e impresionado por el embrujo de Kurtz, no da el paso final hacia las tinieblas. Y gracias a ello en cierto modo se “salva”.

En realidad, su viaje río arriba, hasta el campamento de Kurtz, transcurre por las orillas del Congo sin penetrar verdaderamente en la jungla. No es el caso de Kurtz: su mission inicial había sido llevar la civilización al corazón del África negra, donde habita el “buen salvaje”, pero su inclinación natural a la depravación lo lleva a ser devorado por la misma oscuridad.



Francisco Torrego:  Licenciado en Bellas Artes y Doctor por la Universidad Complutense de Madrid. Premio Extraordinario de Doctorado.
Profesor Titular del Depto. Lenguajes Artísticos y del Diseño en la Escuela Superior de Diseño de Madrid (Dirección General de Universidades, Subdirección General de Enseñanzas Artísticas Superiores).
Profesor Asociado del Depto. Dibujo  y Grabado en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid.

Desde hace más de 20 años realiza múltiples exposiciones artísticas individuales y colectivas con dibujos, instalaciones e intervenciones en el espacio, obra gráfica y post-fotografía digital impresa.
Líneas de investigación
Didáctica y conocimiento del dibujo autorreferencial y proyectual: Razón, procesos y estrategias de construcción y representación
Rito y ancestralidad: Visión y experiencia de entornos atávicos
Construcción de narraciones gráficas mediante post-fotografía. Su producción e impresión digital


miércoles, 7 de noviembre de 2018


Rolando Peña en Acción!Mad

 presenta
Performance Sonoro

“Tocata y Fuga en Barril Mayor,
Homenaje a Johann Sebastian Bach”

Participación especial
Carlos Eljuri (Guitarra)
Rolando Peña (Barril de petróleo) Colaboración: 
Manuel Herreros de Lemos
Managers: 
Linda D’Ambrosio Morales, David Malaver
Video:  Fuego Sagrado

Martes 13 de noviembre, 20 hs
Entrada libre y gratuita hasta completar aforo



Esta performance es un encuentro con la música clásica y un barril de petróleo utilizado como instrumento sonoro, junto con el excelente guitarrista Carlos Eljuri. El encuentro de los dos instrumentos crea una situación muy particular e inesperada. Es un homenaje a Johann Sebastian Bach el cual estoy seguro lo va a disfrutar enormemente. El video Fuego Sagrado, es la continuación de mi trabajo de más de cinco décadas trabajando el tema del Petróleo en todas sus connotaciones, malas y buenas.

Al finalizar la performance
Rolando Peña
mantendrá un diálogo con
Nieves Correas, Directora Técnica y Artística de Acción!MAD
Encuentros Internacionales de Arte de Acción
Yolanda Pérez Herreras,  Coordinadora de Acción!Mad



EL PRÍNCIPE NEGRO Y SU DEMONIO

Lo llamamos El Príncipe Negro a causa del color de su vestimenta. Una preferencia exclusiva que comparte, entre otros, con su amigo Andy Warhol y que nos permite, en nuestra remota memoria, asociarlo a un personaje de otra leyenda: el hijo de Eduardo III, noble entre los nobles, valiente entre los más valientes de Inglaterra y vencedor de Juan el Bueno en Maupertuis cerca de Poitiers.

Ello ocurrió en 1356 y nosotros estamos en 1986. Las proezas de la caballería han evolucionado en cuanto a la forma, pero no en cuanto a su esencia. Rolando Peña, el Príncipe Negro, obedece a su propio código de honor, forjado por él mismo a manera de una armadura existencial que le permite atravesar los azaros de una vida intensa compartida entre Caracas, su ciudad natal y Nueva York, palestra de sus numerosos torneos. A los 44 años es un hombre pleno, que ha estado en contacto con todo. Se inició en las artes plásticas, luego el teatro, la televisión, el cine y especialmente la danza que practicó en el Ballet Nacional de Venezuela, así como también con las prestigiosas compañías de Martha Graham, Alwin Nikolai y Merce Cunnigham. Ha experimentado todas las formas de expresión corporal, desde el “show sicodélico”, el street happening hasta innumerables performances multimedia. Llevó al teatro el espectáculo La iluminación de Buda con Allen Ginsberg y Timothy Leary, actuó en los films de Andy Warhol en 1967 y más recientemente se introdujo en el fetichismo de La Santería buscando, inútilmente, distanciarse formalmente de su propio personaje. ¿Dónde está el código de esta existencia turbulenta? En un hombre que no admite ninguna distancia convencional entre el arte y la vida lo que cuenta son las fijaciones profundas, las columnas estructurales de la personalidad, los aceleradores de la catálisis de lo imaginario, la cresta, el gorjal, la pechera, el quijote y la greba, las articulaciones operacionales de la armadura.

La fijación principal es el país a través de su mitología cotidiana que encuentra su plenitud en el petróleo: el súper símbolo, suprema encarnación de la relación amor-odio; los indios en Venezuela llaman al aceite bruto Mene. Peña lo transforma en objeto de devoción, objeto de múltiples instalaciones-performances en Nueva York. En un hermoso texto el artista definió su primera visión del Lago de Maracaibo; el paisaje de las torres de perforación y los aparejos evocando un gigantesco cementerio.

Esta imagen de Mene la ha llevado consigo Rolando Peña a lo largo de todas sus experiencias, aventuras, apuestas y riesgos. Esta imagen nunca lo abandonó ni siquiera en el corazón mismo de las más obscuras tinieblas del personaje. El Príncipe Negro es el valiente caballero del oro negro y como tal se niega a ser un Don Quijote que desafía a los molinos de viento de las multinacionales. Él prefiere ser un hombre del renacimiento. Le rinde culto fanático a Leonardo. En 1979 realizó una instalación performance basada en el tema de los siete puntos de fuga: las definiciones de los horizontes vistos a la vez en perspectiva lineal y en función del punto de distancia. Gregory Battcock, en su momento, destacó esta exaltación del humanismo. El humanismo de Peña encontró el elemento modular de su lenguaje ontológico: el barril de petróleo que pinta de dorado y acumula en columnas alineándolas en el espacio. Hay algo en este tipo de instalación cercano al monumento temporal de Christo, al Monogold de Ivés Klein y también al lenguaje cuantitativo de Arman. Veo en ella la referencia al “nuevo realismo”, a la naturaleza moderna industrial, al humanismo tecnológico en su apropiación de lo real. Más allá de esta visión global que es la huella de una sensibilidad centrada en las estructuras expresivas profundas de la sociedad de consumo, está el elemento único de la catálisis del lenguaje, la presencia del Príncipe Negro.

En 1983 mientras estuve en Caracas para asistir a un Congreso de AICA pude acercarme al sistema poético de Peña. Me colocó frente a una acumulación de sus barriles dorados que llamaba El excremento del Diablo. Entonces comprendí la utilización del barril como elemento modular de su vocabulario. El barril de petróleo es el elemento más capilar del sistema de distribución de los aceites pesados y por ello es el más tangible, el más cercano a nosotros, el que más nos dice. Un depósito, una cisterna, un oleoducto, son entidades abstractas. Uno apila los barriles como se apilan las piezas de oro. Es a la vez la substancia de la riqueza y su metáfora. Podemos acusar a Mene de todos los males pero la realidad es que siempre está ahí, siempre.

Para Peña y para el indio de Maracaibo el petróleo es en sí y para sí. Se ha convertido en parte integrante del ser venezolano para lo mejor y para lo peor. Conocemos el papel hipertrófico que tuvo el petróleo en la vida venezolana cuando subieron los precios del barril, y el papel que tiene hoy día que los precios han bajado. Papel abusivo, papel excesivo. El oro negro no tiene fragancia al igual que el oro. Hay que aceptar la monstruosidad gigante de su omnipresencia en Venezuela, como aceptar el hielo en el polo y la arena en el desierto.

A nosotros los europeos que sólo vemos en el petróleo una fuente de energía accesible debido a nuestra riqueza financiera, nos es posible constatar su inmanencia. Pero para quienes el petróleo es la sangre encendida de la propia tierra es imposible considerarlo de esta manera. Este es el mensaje de Rolando Peña: mantener hasta el paroxismo la conciencia aguda de esta presencia como condición sine qua non del ser venezolano. Odio y amor con Mene, odio y amor sin Mene. Siempre recordaré la imagen de Caracas, el Príncipe Negro sobre el fondo de sus barriles dorados. Nos hace un llamado al orden inexorable del oro negro como si estuviese jugándose a sí mismo. Los artistas del renacimiento hacían lo mismo frente al poder temporal y espiritual del cinquecento.

Este humanismo tecnológico está tan próximo al hecho moral como a la magia exorcista. Sin duda alguna hay algo de todo esto en el código ideal de Rolando Peña, en la clave oculta de su compromiso existencial. El artista italiano Manzoni metió su mierda en latas; tanto esa mierda del artista como su gesto hoy nos parecen más bien inofensivos. El contenido post-dadaísta de estos pequeños enlatados nunca tendrá el poder temible, misterioso y nocivo de Mene que llena los barriles dorados; porque se trata de otra cosa, se trata del “excremento del diablo”. Y el Príncipe Negro se ha propuesto no pactar con el demonio, con su propio demonio.

Pierre Restany


jueves, 1 de noviembre de 2018


Presentación del libro
El silencio El lugar
de

María Auxiliadora Álvarez

 Participan

Claudio Pérez Míguez, editor
Julio Ortega, Brown University
María Auxiliadora Álvarez, autora, Miami University, Oxford, Ohio
  
Miércoles 7 de noviembre, 20 h
Entrada libre y gratuita hasta completar aforo
  

El silencio El lugar, de María Auxiliadora Alvarez, Del Centro Editores. Madrid. 2018. Encuadernación a la japonesa, con tapas en cartoné enteladas. Edición artesanal de 100 ejemplares firmados y numerados por su autora. Colección Transatlántica dirigida por Julio Ortega, Brown University.  ISBN: 978-84-949027-1-0.  
  
María Auxiliadora Álvarez nació en Caracas, Venezuela,  creció en Brasil, Colombia y Surinam. Reside en Estados Unidos desde 1996. Cursó los estudios de maestría y doctorado en literatura transatlántica en la University of Illinois at Urbana-Champaign, y actualmente es catedrática en Miami University, Oxford, Ohio. Ha publicado los libros de poesía Ca(z)a, Páramo solo, Las regiones del frío, compendiados bajo el título El amor de los enfermos (2018); Piedra en :U: (2016); Cuerpo y Paréntesis del estupor (2011); Las nadas y las noches, Antología (2009); Lugar de pasaje. Antología (2009); El eterno aprendiz/Resplandor (2006); Pompeya (2003); Inmóvil (1996); Ca(z)a (1990, 1993); Cuerpo (1985, 1993); Mis pies en el origen (1978). En el área de crítica y ensayo ha publicado los libros Experiencia y expresión de lo inefable. La poesía de San Juan de la Cruz (2013); y Fino animal de sombra. De la antigua mística a la escritura urbana (2017). Está considerada entre los poetas más relevantes de la literatura venezolana y latinoamericana.



martes, 30 de octubre de 2018


Presentación del libro
 Hilos de Ariadna
de

Carlos d’Ors
  
Editorial Polibea

Participan

Almudena Mestre, Alfredo Villaverde y el autor
Con una breve actuación musical de viola a cargo de Osh Vicente
Lectura a cargo de Candela Delgado, Yago d'Ors y Marina Boccio
  
Martes 6 de noviembre, 20 h
Entrada libre y gratuita hasta completar aforo


 

A través de estos Hilos de Ariadna, 18 historias y leyendas de escritores de distintos siglos (An­dersen, Jane Austen, Italo Calvino, Dostoievski, Goethe, Heine, Hölderlin, Kafka, Kleist, Marlowe, Poe, Pushkin, Rilke, Rimbaud, Mary Shelley, Tolstói, Mark Twain, Verlaine y Robert Walser), encon­traremos lugares para informarnos y adentrar­nos en la telaraña de la vida de estos grandes de las letras y de su emocionante relación con los abismos del amor y de la muerte.
Estas breves narraciones, entre lo biográfico y lo legendario, revelan significativamente la singular personalidad de cada escritor: turbulenta, mu­chas veces; otras, tierna también, y casi siempre revestida de ropajes románticos, y los muestran en los momentos decisivos que han marcado sus vidas en el imaginario del lector.

El dibujo que acompaña el título de cada una de estos relatos ilustra el laberinto existencial de las historias de estos maestros literarios capta­dos en su conmovedora humanidad.

CARLOS D'ORS FÜHRER (1951), nieto del escritor novecentista Eugenio d'Ors, es pintor, ilustrador, poeta y crítico de Arte. Doctor en Historia del Arte, ha sido Profesor de Humanidades y de Arte Contemporáneo de la UNED y Conservador de Dibujo en el Museo Reina Sofía de Madrid. Es autor de un curioso anecdotario ilustrado de pintores titulado Vivir entre pinceles. Cien Anécdotas de Pintores Célebres (Áltera, 2007), así como de las monografías de los pintores Juan Gris (Sarpe Ediciones, 1983), Francisco de Goya (Sarpe Ediciones, 1988) y Joan Miró (Sarpe Ediciones, 1988) y el ensayo teórico sobre El Noucentisme. Presupuestos ideológicos, estéticos y artísticos. (Cátedra, 2004). Como poeta ha publicado la antología Hechizos, Amares y Delirios, 1974-1994 (Edic. Libertarias, 1994), el poemario ilustrado plurilingüe de dísticos De Natura (Vitruvio, 2012) y el poemario ilustrado Conjugando la Biodanza (Ideas Desvariadas, 2018).


viernes, 26 de octubre de 2018


Presentación de los libros
Loser
de

Estibalíz Burgaleta

y
  
El hipopótamo mecánico
de

Juanjo Ramírez
  
Editorial Tandaia
  
Martes 30 de octubre, 20 h
Entrada libre y gratuita hasta completar aforo





Premio de Novela Juvenil CEPA 2018

Lorena tiene dieciséis años y vive en la luna de Valencia. Durante las clases de su instituto sueña con amores dignos de película romántica que, por supuesto, ella protagoniza. Pero su realidad es más cutre. Su madre pretende ser su amiga y que hablen de sexo. Su padre pretende que estudie una ingeniería. Y Lorena lo que querría es ser alguien interesante, atrevida, una de esas personas de las que se habla en el instituto y no una de esas a las que nadie recuerda. Porque Lorena es una loser. Esta novela es la historia de cómo deja de serlo.



Cuando Zipo era pequeño, los demás niños se empeñaban en romperle. Quizá por eso se aficionó a reparar las cosas rotas y usó esa habilidad para construir un vehículo con forma de hipopótamo en el que se introdujo para no volver a salir jamás. Esta historia comienza cuando el muchacho alcanza la mayoría de edad y sus padres le ofrecen dos únicas opciones: o sale del hipopótamo, o lo echan de casa. Zipo ama a sus padres más que a nadie, pero ese amor no es tan fuerte como su miedo a salir del hipopótamo mecánico, que con el paso de los años se ha convertido en algo más que un vehículo: Es su armadura, su segunda piel, su forma de escapar del mundo real. Así pues, el joven abandona el nido paterno sin saber que a la vuelta de la esquina le aguardan peligrosas aventuras que le convertirán en leyenda.

sábado, 20 de octubre de 2018

Presentación del libro
Marruecos
de
Julio Prieto

Ediciones Amargord – Colección Transatlántica

Viernes, 26 de octubre 20 h
Entrada libre y gratuita hasta completar aforo

Participan
José Luis Gómez Toré y María José Bruña



Lo que hay de real en la humanidad del desierto es la presencia habitada de un trasfondo que no empieza ni termina, de una escasez amortiguada –elegida siempre aunque esquivando la certeza de la propia elección– con el impedimento de la identidad como antifaz, de la vida frágil convertida en leyenda de lo frágil y, en el caso de este Marruecos de Julio Prieto, una intermitencia de hablas linyeras, emergentes, carentes de antes y después pero con la solvencia de duración que sólo lo que sobrevive conoce.

Eduardo Milán





Julio Prieto se doctoró en filosofía y letras por la Universidad de Nueva York y actualmente es profesor de literatura hispanoamericana en la Universidad de Potsdam. Ejerció la docencia en varias universidades de EE.UU. y Latinoamérica, y desde 2006 vive en Berlín. Ha publicado los poemarios: Sedemas (2008), Bilingües (2013), De masa menos (2013), Marruecos (2018) y numerosos ensayos de crítica literaria y cultural, entre otros: De la sombrología: seis comienzos en busca de Macedonio Fernández (2010) y La escritura errante: ilegibilidad y políticas del estilo en Latinoamérica (2016). Recientemente co-editó con Ottmar Ette el volumen Poéticas del presente: perspectivas críticas sobre poesía hispánica contemporánea (2016).

viernes, 19 de octubre de 2018


Presentación del libro-blog

LA LÁGRIMA EN LA GARGANTA
La fascinante vida y extraordinaria vigencia de Carlos Gardel
de
Arturo Yépez-Pottier

Arturo Yépez-Pottier dialogará con Manuel LLano Pérez y Rafael Flores Montenegro

Miércoles, 24 de octubre 20 h
Entrada libre y gratuita hasta completar aforo



Se exhibirá un cortometraje con Gardel interpretando sus canciones emblemáticas, y se ahondará sobre el tema del nuevo concepto de libro-blog en las biografías.
Durante la filmación de El día que me quieras, cuando Gardel canta “Sus ojos se cerraron”, el director, John Reinhardt, exclamó “That man has a tear in his throat!” (¡Ese hombre tiene una lágrima en la garganta!). Episodios como éste, además de una gran cantidad de revelaciones inéditas y entrevistas grabadas aparecen en este libro-blog que recoge más de 60 años de investigación sobre el Rey del Tango. Algunos ejemplos:
-Para poder cumplir con un contrato en Nueva York, el cantor, que estaba prácticamente en bancarrota, tuvo que aceptar un préstamo de parte de unos admiradores en Estados Unidos.
-Los intentos en Estados Unidos de “fusionar” a Gardel con Cole Porter y Agustín Lara.
-Alicia Parlá, Sydelle Slewette, Mayita Conde, Otilia Lluberas, y “Amalia”: cinco mujeres importantes en la vida de Gardel pero que no aparecen en ninguna de las biografías del cantor.
-El “Gardel chileno” de Pablo Neruda.

Arturo Yépez-Pottier es productor y animador del programa “El tango ayer, hoy y siempre” que se transmite por Radio Universidad, 89.7 FM, radio pública de la Universidad de Puerto Rico. Es también autor del libro Carlos Gardel en la canción y el recuerdo, y productor del box set de cuatro CD’s A voice forever/The Four Seasons of Carlos Gardel. Yépez posee un archivo bibliotecario de más de 400.000 piezas entre artículos periodísticos, entrevistas grabadas, discos, libros, efectos personales, películas y documentales sobre el cantor.